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    Correspondencia entre dos mujeres

    Hace unos años, en un viaje de La Guerrilla Comunicacional a La Habana, planteado más en forma didáctica que de brigada consecuente, algunas pudimos visitar esa preciosa ciudad, nombrada el año 2016 como una de las siete ciudades maravillas del mundo moderno por la fundación suiza New7Wonders. Además de visitar la ciudad, los objetivos eran profundizar en la historia reciente de Cuba, sus últimos acontecimientos y compartir con cubanas y cubanos todo lo relacionado con el modus vivendi de la actualidad cubana. En dicho viaje se conocieron las dos mujeres que os queremos presentar, la Habanera y la Vicentita.

    La Habanera
    Se reconoce a sí misma que estaba predestinada a nacer y vivir en esa maravillosa ciudad. Mujer culta y alegre, consciente de las dificultades que le ha tocado vivir a su país, debido a ese bloqueo genocida que han tenido, y que continúan teniendo, por parte del imperio que nos domina al resto de los seres humanos a base de Coca Cola y bombas: los Estados Unidos de América del Norte.

    La Habanera recorre las calles de su ciudad sabiendo de la importante historia que hay debajo de sus pies, saboreando el día a día de las capitalinas y capitalinos, que convierten esa ciudad en el pulmón del Caribe. Ella trabaja con jóvenes para construir ese futuro a la vuelta de la esquina y le encanta bañarse en lo que ella denomina su “pequeña Costa Brava”, un pedacito de las Playas del Este, a las afueras de La Habana. La Habanera envia a Vicentita sus crónicas, sus reflexiones, sus vivencias, a modo de correspondencia epistolar, al tiempo que nos servirá a las demás para conocer de primera mano lo que los medios de comunicación nunca nos explican: la verdadera realidad cubana.

    La Vicentita
    Como salida de una viñeta de Forges, la Vicentita es una mujer nacida en La Mancha, donde un Quijote se daba cabezazos con los molinos. Pero los derroteros de la historia la llevaron a hacer su vida en Salt (Girona). Comparte con la Habanera lo de ser culta y alegre. Aunque la característica principal que vemos en su radiografía es el amor por los demás sin pedir nada a cambio.
    La Vicentita es enfermera, cura heridas físicas y, sin ella saberlo, psicológicas. Y pertenece a ese grupo, mal reconocido, que toda población necesita, el de las personas imprescindibles, ese grupo que consigue que en una ciudad todo fluya en sintonía. Ese podría ser uno de los aciertos de Salt, el tener gente como ella ha hecho que en esa pequeña ciudad convivan tantas diferencias culturales y religiosas. Desde Cataluña, La Vicentita tiene mucho que explicar a la Habanera, además de compartir las reflexiones de la caribeña. Sus opiniones y reflexiones serán tan necesarias para la Habanera como para nosotras, ya que a veces la venda que nos ponemos, o que nos colocan, en los ojos no nos deja ver nuestra propia realidad.

    Estas son las dos mujeres que iniciaron un camino epistolar. Las separa la distancia pero les une el corazón, ese mismo al que le cantaba Silvio en una de sus maravillosas canciones en la que nos explicaba como paria la era. Nosotras nos convertiremos en lectoras anónimas, en testigos principales de una comunicación entre dos mujeres que tienen mucho que decirse, y decirnos, que tienen mucho que compartir. Estamos seguras y convencidas que de esa relación todas ganamos.

    No te pierdas sus cartas, que vamos a ir publicando a medida que ellas las vayan enviando.

    [LGC editó en 2018 el libro Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres ISBN 978-84-09-03453-6 con las 24 primeras cartas intercanviadas entre agosto del 2016 y abril del 2018. La edición está agotada después de 24 presentaciones]